Reflexología Podal
La reflexología se basa en el principio de que todos los órganos, glándulas y partes del cuerpo tienen puntos reflejos en las manos y los pies, y que al trabajar estos puntos de las manos y los pies es posible reducir la tensión en los puntos reflejos, aliviando la tensión en cualquier parte del cuerpo y, en consecuencia, generando bienestar.
Breve Historia
Varias civilizaciones de la Antigüedad, como los egipcios y los chinos, ya practicaban algo parecido a esta técnica. A mediados del siglo XV, países europeos como Alemania e Inglaterra ya aplicaban estudios sobre Reflexología, denominada en esa época "terapia de zonas". Algunas fuentes indican que pueblos originarios de Centroamérica y Norteamérica también trataban sus enfermedades a través de los pies. Pero fue en 1917 cuando el otorrinolaringólogo Dr. William Fitzgerald publicó su libro llamado "Terapia de Zonas", determinando la posición de órganos y áreas del cuerpo en los pies. Sus estudios permitieron a otra figura importante en la historia de la Reflexología, el Dr. Joseph S. Riley, desarrollar diagramas detallados sobre los puntos reflejos ubicados en los pies.
Sin embargo, la mayor contribución vino de la asistente del Dr. Joseph S. Riley, la fisioterapeuta estadounidense Eunice Ingham. Ella fue responsable de organizar los trabajos sobre las áreas reflejas, mapeando los pies como un mapa de todo el cuerpo. Pasó a orientar sus trabajos terapéuticos de acuerdo con este mapa. Durante mucho tiempo, complementó todo el conocimiento existente con su propia experiencia. Con esto, fue posible perfeccionar la teoría de los reflejos de los pies. Este trabajo dio origen a dos libros: "Historias que los pies pueden contar" e "Historias que los pies contaron".
Relación Cuerpo–Pies–Manos
La relación del cuerpo con los pies y las manos es muy especial. Al ser estos órganos sensitivos, tocan y recorren el mundo que nos rodea, percibiéndolo y manipulándolo. Después del nacimiento, una de las grandes tareas del ser humano es mantenerse erguido sobre dos piernas y desplazarse sobre ellas (caminar).
Para el desarrollo de esa actividad es necesaria la participación y combinación de estiramientos musculares, angularidad de las articulaciones, comunicaciones nerviosas y una fuerte presión sobre los pies. Los pies y las manos desarrollan los movimientos necesarios para la manifestación en el medio externo, y los órganos internos suministran el combustible. Cada movimiento requiere un gasto energético.
Durante todo el día ocurre un diálogo silencioso entre los órganos internos y los de locomoción. Cada movimiento o manifestación exige información actualizada e ininterrumpida. Si ocurre una interrupción de los sistemas energético o sensorial (de comunicación), puede producirse un "desbalance", como una caída, por ejemplo. Las señales sensoriales ejercen un impacto primordial sobre estos sistemas, así como el nivel de tensión general del cuerpo. La tensión se caracteriza como un estado de alerta que involucra a todo el organismo.
Manos y pies, al ser órganos sensitivos de locomoción, mantienen una relación especial con el cuerpo. Debido a esta relación, sirven como medios de interacción con el estado de tensión y el consumo de energía de todo el cuerpo.
Aplicación en Nuestras Atenciones
Al final de las atenciones, utilizamos la Reflexología Podal como reintegradora del elemento Tierra, buscando aliviar las tensiones y estimular determinados puntos en los pies que contribuirán al arraigo y la fijación del paciente/cliente en el momento presente. Este procedimiento brindará mayor sustentación y base en el equilibrio energético del cuerpo físico, después de las numerosas interacciones energéticas ocurridas durante la atención terapéutica.